El Propósito de las Universidades

El propósito de las universidades en la sociedad moderna

Marjorie N. Gomez

2/16/20265 min leer

three girls in graduation gowns hold their caps in the air
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Introducción

En la sociedad moderna, la función de las universidades es multifacética y compleja. Para muchas personas, las universidades son una puerta de entrada a una experiencia personal, el estatus y el empleo. Los gobiernos consideran que las universidades desempeñan un papel importante en la preparación de la fuerza laboral, la innovación en la investigación y el desarrollo económico.

En las últimas décadas, la sociedad ha comenzado a cuestionar notablemente el papel y el valor de las universidades. Históricamente, las universidades se crearon para servir al clero y a las élites sociales, priorizando el prestigio y la educación moral. Con el tiempo, su atención se amplió para incluir la formación práctica, la investigación y la experiencia estudiantil en general, como la vida universitaria y la reputación institucional. Lo que antes era opcional se ha convertido en una expectativa. A pesar de estos cambios, la pregunta central sigue siendo: ¿cuál es el verdadero propósito de las universidades hoy en día?

Este artículo postula que las universidades modernas sirven más como organizaciones de señalización educativa que como centros productivos para el avance del conocimiento y las habilidades. Si bien las universidades continúan prometiendo pensamiento crítico y aprendizaje, la evidencia indica que las credenciales y el prestigio han cobrado mayor importancia que los resultados educativos genuinos.

Señalización Educativa y Valor Social

La señalización educativa es una de las funciones más prevalentes de las universidades en la actualidad. Se refiere al uso de credenciales académicas para comunicar inteligencia, disciplina y competencia a los empleadores y a la sociedad. El acceso a las oportunidades laborales suele estar determinado por un título universitario, que actúa como un indicador simbólico de capacidad.

Un título universitario se ha convertido en un prerrequisito, más que en una ventaja, en muchos mercados laborales (Schrader, 2025). Quienes solicitan empleo sin credenciales formales suelen ser excluidos, independientemente de sus habilidades o ética laboral. En consecuencia, ir a la universidad se ha convertido más en una cuestión de cumplir con las expectativas sociales y profesionales que de un aprendizaje significativo.

Se puede arguementar que la competencia práctica y el desempeño laboral no siempre se reflejan en las credenciales académicas. Si bien las personas con una educación formal limitada pueden alcanzar el éxito profesional, quienes poseen títulos prestigiosos pueden encontrar dificultades en situaciones reales. A pesar de ello, los títulos siguen siendo un factor determinante para el acceso al empleo.

Prestigio, Competencia y Desigualdad

La competencia se ha intensificado a medida que la educación superior se ha vuelto más accesible. Dado que cada vez más universidades ofrecen títulos tanto en formato presencial como en línea, las credenciales ya no son suficientes. La reputación de la institución se ha vuelto más importante.

En general, los títulos de universidades de prestigio tienen mayor valor social y profesional que los de universidades menos prestigiosas, especialmente en países en desarrollo, por ejemplo. Los empleadores suelen vincular las universidades prestigiosas con una mayor inteligencia y habilidades, lo que perpetúa la desigualdad en el mercado laboral. En consecuencia, los estudiantes buscan no solo educación, sino también estatus social (Barrios Fernández, Neilson y Zimmerman, 2025).

El resultado es una jerarquía de indicadores, en la que ciertas credenciales se perciben como superiores a otras, independientemente del aprendizaje real.

Resultados de Aprendizaje y Desarrollo Intelectual

Es una afirmación común que las universidades fomentan el aprendizaje permanente, el desarrollo intelectual y el pensamiento crítico. Sin embargo, las investigaciones sugieren que estos resultados suelen ser limitados. Las universidades rara vez evalúan o divulgan el grado en que los estudiantes adquieren conocimientos de forma efectiva a lo largo de su carrera académica (Carey, 2015).

Arum y Roksa (2011) descubrieron que muchos estudiantes muestran poca o ninguna mejora en sus habilidades cognitivas durante sus primeros años de universidad, y una proporción significativa muestra un progreso mínimo incluso después de cuatro años. Si bien las pruebas estandarizadas están diseñadas para evaluar el rendimiento académico, a menudo se pueden mejorar mediante la preparación para los exámenes en lugar de un verdadero crecimiento intelectual.

Además, gran parte del contenido que estudian los estudiantes rara vez se aplica en su vida profesional. Con el tiempo, los adultos suelen olvidar una gran cantidad de contenido académico, lo que plantea dudas sobre el valor educativo a largo plazo de los planes de estudio universitarios.

Disminución de la confianza pública en las universidades

Parece que las universidades priorizan cada vez más la satisfacción del estudiante y las demandas del mercado por encima de una educación rigurosa. Para atraer estudiantes, muchas universidades priorizan la rentabilidad, la reducción de los requisitos académicos, la flexibilidad horaria y las comodidades del campus.

El rigor intelectual puede verse sacrificado para adaptarse a este cambio de prioridades. La evidencia de la disminución del conocimiento entre los estudiantes universitarios respalda esta preocupación. Una encuesta de National Geographic, por ejemplo, reveló que los adultos jóvenes en varios países desarrollados sufren un analfabetismo geográfico generalizado. Kuschmierz et al. (2021) descubrieron que, aunque los estudiantes universitarios europeos aceptaban la teoría de la evolución, no la comprendían plenamente. Estos resultados plantean la posibilidad de que las universidades no estén cumpliendo con su misión de educar a los estudiantes.

Encrucijadas en la Educación Superior

Las credenciales siguen siendo valiosas, pero los resultados del aprendizaje parecen ser limitados. Las universidades parecen estar en un punto de inflexión en su historia. Desde la perspectiva de obtener una certificación, las credenciales pueden adquirirse de fuentes distintas a las instituciones educativas que no exigen un título de cuatro años o un título universitario. Hoy en día, muchas personas se resisten a invertir demasiado tiempo o dinero en una educación universitaria si pueden obtenerla gratuitamente. En cuanto a la promesa de las universidades de promover el desarrollo intelectual para convertirse en aprendices de por vida, dicha promesa parece haberse quedado corta. Se podría argumentar que experimentar con diversas disciplinas académicas no conduce al desarrollo de trabajadores cualificados. Adquieren experiencia dedicando años a su profesión elegida; en esencia, desarrollan sus habilidades a través de la práctica y la dedicación.

En general, las universidades cumplen diversos propósitos complejos hoy en día. La perspectiva desde la que se ve el papel de la universidad determinará su propósito actual. Las universidades pueden representar con frecuencia acceso al trabajo, posición social y experiencia personal. También pueden ayudar a los gobiernos en la preparación de la fuerza laboral, la innovación en la investigación y el desarrollo económico. Sin embargo, hay evidencia de que las universidades se han convertido cada vez más en instituciones de señalización educativa que en centros de aprendizaje. Su rol social ahora está dominado por el prestigio y las credenciales, mientras que el crecimiento intelectual real generalmente no cumple con las expectativas.

A medida que proliferan las opciones educativas alternativas, las universidades se enfrentan a un dilema crucial: o reafirman su posición como centros de aprendizaje significativos, o corren el riesgo de convertirse en guardianes, en gran medida simbólicos, del mercado laboral.

Referencias

Arum, R., & Roksa, J. (2011). Academically adrift: Limited learning on college campuses. University of Chicago Press.

Barrios Fernández, A., Neilson, C., & Zimmerman, S. (2025, February 4). The benefits of elite universities are more social than academic. LSE Business Review. https://blogs.lse.ac.uk/businessreview/2025/02/04/the-benefits-of-elite-universities-are-more-social-than-academic/

Caplan, B. (2018). The case against education: Why the education system is a waste of time and money. Princeton University Press.

Carey, K. (2015, February 6). How to raise a university’s profile: Pricing and packaging. The New York Times.

Kuschmierz, P., Beniermann, A., Bergmann, A., Pinxten, R., Aivelo, T., Berniak-Woźny, J., et al. (2021). European first-year university students accept evolution but lack substantial knowledge about it. Evolution: Education and Outreach, 14, 1–22.

Schrader, E. (2025, February 11). Harvard Research: Fewer than 1 in 700 get hired without a college degree. Harvard Business School. https://www.hbs.edu/bigs/joseph-fuller-college-degree-gap

Sykes, C. J. (2016). Fail U.: The false promise of higher education. Macmillan.